DE EMPRESA TRADICIONAL A EMPRESA DIGITAL: EL CAMINO LÓGICO, POSIBLE Y NECESARIO

La transformación digital bien entendida no consiste en implantar un software o subir tus procesos “a la nube”. Hay que hacer un planteamiento tratando de redefinir cómo crear valor en el actual mundo conectado. Pero hacerlo no pensemos que significa romper con todo lo anterior; significa evolucionar con sentido y coherencia.

¿Si tienes una empresa tradicional, qué camino debes recorrer de forma lógica y razonable para abordar esta transformación digital?:

  • Tienes que saber de dónde partes.
    Antes de digitalizar, hay que diagnosticar. ¿Tienes procesos? ¿Cuáles de ellos dependen demasiado de las personas? ¿Dónde se pierde el tiempo? ¿Cómo tienes los datos? ¿Dónde están los datos? ¿Hay fuga de datos? Sin esta visión, cualquier inversión tecnológica que hagas es dar palos de ciego.

 

  • ¿Qué quieres conseguir? Tienes que definir el propósito digital.
    Ser digitales no es una moda, no tienes que ser digital porque “ahora toca”, tienes que reflexionar y entender el para qué: ganar eficiencia y productividad, abrir nuevos canales con el mercado, mejorar la experiencia del cliente o, por ejemplo, atraer talento. La coherencia del paso a paso te la tiene que dar el propósito.

 

  • Detecta procesos clave, digitaliza procesos clave.
    Control de gestión, facturación, atención al cliente, marketing, etc. empieza por lo esencial; a partir de ahí realiza pequeñas automatizaciones bien seleccionadas para que empiecen a generar impacto rápido y veas que se valida la inversión digital.

 

  • Datos, datos y más datos. Adopta una cultura basada en datos.
    La intuición no hay que desecharla y pasa a tomar decisiones a partir de la información disponible en tu empresa, esto te ayudará a transformar la conversación interna de “qué pensamos, creemos” a “qué sabemos realmente”.

 

  • Y ahora toca rediseñar el modelo de negocio.
    A partir de disponer de esta base digital, la empresa puede y debe explorar nuevos servicios, canales, suscripciones o modelos de relación con clientes. Así y de esta forma empieza la verdadera innovación.

Transformar tu empresa digitalmente, no es un proyecto inmediato, es un proceso de aprendizaje continuo. De esta forma, empezarás a dejar de hablar de tecnología y empezarás a tener conversaciones de estrategia.

Veamos un ejemplo para entender bien el proceso.

En una empresa tradicional esto es lo que pasa:

  • Procesos en papel.
  • Dispersión de datos.
  • Datos duplicados.
  • Decisiones a golpe de intuición
  • Reuniones interminables para resolver pequeños problemas.

Todo funciona, pero el mundo está cambiando y una empresa actuando así empieza a quedarse atrás y cerrará.

El primer paso es mirarse al espejo. Y preguntarse:

  • ¿Dónde estamos perdiendo agilidad?
  • ¿Por qué nuestra información no llega siempre a tiempo?
  • ¿Por qué acertamos poco en las decisiones que tomamos?
  • ¿Hay alguna forma de gestionar el conocimiento para evitar la “reunionitis”?

Este diagnóstico es revelador porque, además de poner orden, se prepara a la empresa para crecer sin límites impuestos por esos métodos tradicionales.

Ahora hay que plantear el propósito digital, entendiendo las razones de por qué hacerlo y para qué hacerlo, evitando digitalizar por moda. Teniendo claro el propósito se tiene clara la dirección: no digitalizar por digitalizar, sino para avanzar con sentido.

Para no atragantarse hay que empezar por lo más básico, por ejemplo: facturación y relaciones con los clientes, sólo con esto se ganará tiempo y se dispondrá de datos para poder medir resultados, provocando no solo un cambio tecnológico, sino de mentalidad.

Ahora se tienen datos, ahora se hablará con propiedad, ahora se sabrá cómo de eficiente se es con plena certeza y crecer apuntando a números (de clientes, de facturación, de beneficio, et.) con sentido común.

De esta forma, con este cambio, ya se pude reinventar el modelo de negocio, ya se puede innovar en el modelo de negocio, permitiendo desarrollar este modelo digital y siendo conscientes de que la transformación digital nunca puede ser un destino, sino un camino de aprendizaje constante para hacer a la empresa más ágil, más flexible y preparada para crear valor y estar más cerca del cliente.

 

José Ángel Morales Medrano

Socio-Fundador

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