QUEDAN 4 MESES PARA QUE TERMINE EL AÑO: ¿QUÉ VAS A HACER PARA CONSEGUIR TUS OBJETIVOS DE 2026?

Septiembre tiene algo especial para quienes dirigen una empresa.

Después del verano, recuperamos el ritmo, volvemos a poner el foco en el negocio y empezamos a mirar hacia el cierre del ejercicio.

Y entonces aparece una pregunta que conviene hacerse cuanto antes:

¿Vamos a conseguir los objetivos que nos marcamos para 2026?

  • Quedan cuatro meses.
  • Cuatro meses para:
  • Alcanzar las ventas previstas
  • Conseguir la rentabilidad que nos propusimos
  • Ejecutar los proyectos pendientes
  • Mejorar la productividad
  • Incorporar los cambios previstos
  • Avanzar en las decisiones estratégicas que definimos al comenzar el año.

Pero también quedan cuatro meses para reconocer, si es necesario, que con el ritmo actual no vamos a llegar.

Y reconocerlo no es un problema. El problema sería saberlo y no hacer nada.

Primero: ¿dónde estamos realmente?

Antes de pensar qué hacer, necesitamos saber cuál es nuestra situación.

No basta con mirar la facturación acumulada.

Hay que comparar lo que habíamos previsto con lo que realmente está ocurriendo.

  • ¿Estamos alcanzando las ventas previstas?
  • ¿Tenemos el margen que esperábamos?
  • ¿Los gastos están evolucionando según el presupuesto?
  • ¿Estamos cumpliendo los objetivos comerciales?
  • ¿Los proyectos estratégicos avanzan al ritmo previsto?
  • ¿Nuestro equipo tiene capacidad suficiente para ejecutar lo que queda?
  • ¿Tenemos la tesorería y los recursos necesarios?

La respuesta a estas preguntas debería permitirnos clasificar nuestros objetivos en tres grupos:

  • Objetivos cumplidos o encaminados.
  • Objetivos alcanzables con el ritmo actual.
  • Objetivos que requieren medidas adicionales para poder conseguirlos.

Y aquí empieza realmente la gestión.

Segundo: si no llegamos, tenemos que decidir

Cuando una empresa detecta que está por debajo de sus objetivos, existen tres posibilidades.

  1. Acelerar.
  2. Reasignar recursos.
  3. Replantear el objetivo.

Lo que no debería ser una opción es simplemente esperar.

Si necesitamos vender más, tendremos que analizar qué acciones comerciales adicionales podemos poner en marcha.

Si necesitamos mejorar la rentabilidad, tendremos que revisar precios, costes, productividad y márgenes.

Si un proyecto estratégico se está retrasando, tendremos que decidir qué recursos adicionales necesita o qué prioridades debemos modificar.

Si el equipo está saturado, quizá tengamos que delegar, automatizar, eliminar tareas de poco valor o incorporar recursos.

Gestionar es tomar decisiones cuando todavía estamos a tiempo de que esas decisiones tengan efecto.

Tercero: no todos los objetivos merecen el mismo esfuerzo

Cuando quedan cuatro meses, el tiempo se convierte en un recurso especialmente valioso.

Por eso debemos preguntarnos:

¿Dónde debemos concentrar nuestros esfuerzos?

No todos los objetivos tienen el mismo impacto sobre el resultado final.

Puede ser más importante recuperar un cliente estratégico que conseguir diez clientes pequeños.

Puede ser más rentable mejorar dos puntos de margen que aumentar significativamente las ventas.

Puede ser más importante terminar un proyecto estratégico que mantener diez iniciativas abiertas simultáneamente.

Por eso, este último cuatrimestre exige priorizar.

No se trata de hacer más.

Se trata de hacer aquello que tiene mayor impacto sobre los resultados que queremos conseguir.

Cuarto: convertir los objetivos en un plan de cuatro meses

Un objetivo sin un plan de acción es solamente una intención.

Si queremos alcanzar los objetivos de 2026, debemos traducirlos ahora a acciones concretas.

Para cada objetivo deberíamos saber:

  • Qué queremos conseguir.
  • Cuánto nos falta.
  • Qué acciones debemos realizar.
  • Quién será responsable.
  • Qué recursos necesita.
  • Cuándo debe estar conseguido.
  • Cómo vamos a medir el avance.

Y, especialmente, qué vamos a dejar de hacer para liberar tiempo y recursos.

Porque cuando intentamos conseguir más sin cambiar nuestra forma de trabajar, normalmente terminamos simplemente haciendo más cosas y acumulando más presión.

Quedan cuatro meses, no cuatro oportunidades

El último cuatrimestre no debería convertirse en una carrera desesperada para intentar arreglar en diciembre aquello que no hemos gestionado durante el año.

Debería ser un periodo de gestión especialmente consciente para:

  • Revisar
  • Priorizar
  • Decidir
  • Ejecutar
  • Medir.
  • Corregir
  • Y volver a empezar.

La empresa que conoce sus números, sus objetivos y sus desviaciones puede actuar.

La que no los conoce, solamente puede reaccionar.

Y hay una última pregunta que deberíamos hacernos

Quizá sea la más importante:

Si seguimos haciendo exactamente lo mismo que hemos hecho durante los ocho primeros meses, ¿vamos a conseguir los resultados que nos propusimos para 2026?

Si la respuesta es sí, debemos mantener el rumbo y asegurarnos de que no se pierde el ritmo.

Si la respuesta es no, este es el momento de cambiar algo:

  • Cambiar prioridades.
  • Cambiar recursos.
  • Cambiar procesos.
  • Cambiar objetivos intermedios.
  • Cambiar la forma de vender.
  • Cambiar la forma de trabajar.
  • Automatizar.
  • Delegar.
  • Eliminar.
  • Inviertir.
  • Decidir.

Porque todavía estamos a tiempo.

Pero el tiempo que queda ya no se puede gestionar como si el año acabara de empezar.

Quedan cuatro meses para convertir los objetivos de 2026 en resultados.

La pregunta no es cuánto tiempo queda.

La pregunta es qué vamos a hacer con el tiempo que queda.

José Ángel Morales Medrano

Socio-Fundador

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